y trae tus recuerdos a mi vera.
Es invierno, y parece primavera,
en este continente de canallas.
Mi mente se confina en las murallas
y la dicha se mete en la nevera.
El dolor se transforma en calavera
al sentir que no existes cuando callas.
¿Quién soporta condenas a destajo
olvidando perfumes y texturas?
Me declaro perdido en el contexto.
Como Fausto, ¡la vida es un carajo!
termino, sin tener tus partituras,
en seiscientos sesenta más el sexto.
Autor: Jorge de Córdoba



